11 de julio de 2010

Como comenzó todo

Recuerdo que la idea de emigrar llegó a nuestras mentes a mediados del año 2006. Nuestros buenos amigos y vecinos de Villa Morichal Lucy y Luis, habian conseguido irse a USA para trabajar allá. En paralelo estaban otros grandes amigos Dayana y Robert, quienes también habían decidido irse a vivir a Canadá. Ya para ese entonces, el futuro de Venezuela no se veía para nada prometedor.


Recuerdo que nos alegramos mucho por sus decisiones tomadas, y a la vez nos dio mucha nostalgia el saber que nuestros buenos amigos nos dejaban. Luis, antes de irse, en una de tantas parrilladas me recomendó meterme en la página de mequieroir.com y bueno a partir de ahí fue que empecé a indigar sobre el tema, me puse a hacer mi CV en inglés y comencé a meter papeles en todas las buenas ofertas laborales que veía en Internet. Eso con el tiempo me frustó un poco, porque metía y nadie me respondía. Al tiempo entendí que mi CV estaba muy lejos de estar adaptado al modelo correspondiente para cada caso. Así mismo, nos reunimos en varias ocasiones con Dayana y Robert, quienes hasta nos ofrecieron ayudarnos para conseguir trabajo en Canadá, de verdad que les agradezco mucho su apoyo.


Ya llegaba el final del año 2006 y podrán comprender que estabamos con muchos deseos de pintarnos de colores para otro país, con las ganas de conseguir un futuro mucho mejor para nuestra familia....que cosas, hasta ahora sólo teníamos 1 hijo, y actualmente ya son tres nuestros bellos hijos.


Recuerdo haber averiguado acerca de residenciarme con visa en Canadá. Por internet me averigué todo acerca de cómo postularme para una visa Canadiense, y a decir verdad, se veía muy bien la idea de irnos a vivir a Canadá por las oportunidades que brindaba ese país para los extranjeros con formación profesional.


Transcurrió el año 2007 y el 21 de septiembre llegó a nuestras vidas nuestro segundo hijo, Gabriel Arturo, yo igualmente seguía metiendo papeles pero sin mucho ímpetu, porque al mismo tiempo estábamos bien ocupados con la crianza de los niños. Claro está, siempre con la idea en mente de emigrar del país, pero como que nos faltaba chispa para prender esa mecha, no terminabamos de dar el paso al frente.


Pues como que la llegada de nuestro segundo hijo trajo consigo ese impulso que nos faltaba para definir nuestra situación. Se me presentó una buena oferta de trabajo en una empresa transnacional y prometía ser una tremenda oportunidad para irnos del país, porque el cargo a desempeñar era de Gerente a nivel de Latinoamerica. Esa oferta de trabajo me ilusionó mucho y después de muchas entrevistas, cuando ya todo parecía que se iba a definir, finalmente no se dió.


Otra caída mas en nuestro empeño por irnos del país. Esa última desilución, nos llevó a decidirnos seriamente en solicitar una visa de residente permanente, pero no precisamente para Australia, sino mas bien para Canadá.


Siempre veía propangas de SEDAV Canada en internet. Venían a Caracas periodicamente a dictar charlas para asesorías migratorias, pero como nosotros vivíamos en Maturin y teníamos dos hijos pequeños, se nos complicaba mucho asistir a las mismas. Para ese entonces ya finales del año 2007, buscando alternativas para asistir a las charlas en Caracas de Sedav, estando en Internet recuerdo haber visto una propaganda de Viva en Australia con entrevistas online, lo que me llamó mucho la atención porque no tenía que ir a Caracas por los momentos. Así que sin pensarlo mucho y por mas curiosidad que cualquier otra cosa, pagué 50 dólares por internet para tener la entrevista.


Nunca le paré mas a esa entrevista, estaba tan poco interesado por Australia, que nisiquiera me preocupé porque me contactaran, ni por reclamar, todo esto debido a que para ese entonces veía como mejor opción Canadá. Pasaron tres meses y sorpresa, me llama la gente de Viva en Australia para cuadrar la entrevista. Bueno, me causó hasta gracia, porque yo ni le había parado. Le dije a mi esposa que iba a tomar la entrevista vía telefónica y que bueno, no perdíamos nada con averiguar.


Llegó el 25 de marzo del 2008, un día antes de mi cumpleaños, a las 12 del mediodía me llaman al teléfono de la casa, era la gente de Viva en Australia, fueron 40 minutos de explicación detallada del Sr. Eugenio Buquete. Le pregunté de todo, y al final me dijo que cumplía con todos los requisitos para optar a una visa de residente permanente. Recuerdo que colgué el teléfono y me fui a hablar con mi esposa de lo ocurrido y lo emocionado que estaba.


Tengo que serles franco, nunca me imagine que iba a convencer a mi esposa, porque Australia siempre lo vimos muy remoto, pero sobretodo ella lo veía como una opción que no valía la pena. Pero era tal mi emoción por lo escuchado en la entrevista que contagié a mi esposa con la misma emoción. A partir de ese momento nos pusimos a averiguar todo acerca de Australia. Lo mejor que pudimos hacer en ese momento fue llamar a dos altos panas, a quienes estaremos toda nuestra vida sumamente agradecidos, ellos son Leo (El Chiguire) y Lionel, que son amigos desde la infancia y se fueron a vivir a Australia. Bueno les hicimos como 2000 preguntas, y todo lo que conseguimos fue convencernos mas de la idea de postularnos para una visa australiana. Comparamos todo con respecto a Canadá y al final nos dimos cuenta que la opción por Australia era para nosotros mil veces mejor que la de Canadá, por lo que a partir de ese momento, el cual nunca olvidaremos, lo consideramos como el comienzo de esta gran historia que lleva por nombre Cinco Aventureros Rumbo a Kangurolandia.

7 de julio de 2010

Intro

Hola a todos, les comento que somos una familia compuesta por mi esposa Maria Alejandra, mis tres hijos, Santiago, Gabriel y Sarah y este servidor Isaac.

A partir de este momento hacemos uso de esta herramienta para contar el presente, pasado y futuro de cada una de nuestras vivencias, desde que iniciamos esta aventura de irnos al otro lado del mundo, en búsqueda de una mejor calidad de vida, para cada uno de los miembros de esta familia. Cinco aventureros rumbo a Australia, la tierra de las oportunidades.